Carrícola, un entorno ecológico rodeado de arte.

Carrícola, la «xispa» de La Vall, con este sugerente eslogan nos recibe este bonito pueblo de montaña. Como si de la misma imagen del célebre refresco de sabor a cola se tratara, el cartel seduce a los visitantes de la comarca valenciana a adentrarse en el pueblo.

A medio camino entre las ciudades de Alicante (a 85 km.) y Valencia (110 km.) se ubica esta pequeña población, enclavada en medio de la Sierra del Benicadell (comarca valenciana de la Vall d´Albaida).

Con apenas un centenar de habitantes, Carrícola remonta sus orígenes en una antigua alquería musulmana que el rey Jaime I cedió junto con la torre del Castellet, hoy en el término de Palomar, a Berenguela Alonso en 1270.

A Carrícola se la conoce como ejemplo de Buenas Prácticas en agricultura ecológica. La participación vecinal ha permitido tener una recogida selectiva de residuos, entre los que la materia orgánica forma parte de esta economía verde. Con el compost que de aquí sale se crea un abono natural para el campo. Además cuentan con un sistema de depuración completamente natural, basado en la fitodepuración (limpieza del agua a través de microorganismos, plantas y piedras) que no genera ni olores, ni ruidos y está completamente integrada en el paisaje.

Proyecto Biodivers.

El proyecto Biodivers, creado en el 2010, fusiona arte y naturaleza, de una forma totalmente respetuosa con el medioambiente en el que se integra. Reúne obras de artistas valencianos en diferentes emplazamientos del entorno natural de la población.
Más de 70 artistas han participado creando obras que podrás observar tanto en el casco urbano de Carrícola, como en dos de sus senderos, el de los Caminos del Agua y la Senda del Castell.

Ruta del agua.

Nosotros hicimos la Ruta del Agua. Llegamos a las 13.00 horas y aparcamos a la entrada del pueblo. Comimos muy bien en el Hostal Carrícola, (la oferta se limita a dos establecimientos), muy cerquita de la Iglesia de Sant Miquel Arcàngel. Si váis con el perrito éste será bienvenido.

En las casas del pueblo encontraréis varias siluetas de gato negro en lugares insospechados. Nos resultó muy divertido buscarlos. Un buen punto de inicio de la ruta del agua puede ser la curiosa Fuente de los Caracoles, chulísima para fotografiar o refrescarse.

Fuente de los caracoles.

De aquí nos dirigimos al lavadero, ambientado con una recreación de mujeres que no sólo venían aquí para la var la ropa, sino para que tenía también su función social.
Desde aquí cogemos a la izquierda una calle que desciende hasta el campo. El camino resulta muy agradable con flores silvestres, amapolas, margaritas,… y pequeñas esculturas integradas en la naturaleza.

Cartel de la Ruta del Agua.

Otro de los elementos importantes de la ruta es el conjunto de arcos islámicos para conducir el agua: el arca de la bassa del Gatell, el arca del Barranc de l´Arca y el arca del Barranc d´At.

Existen dos áreas recreativas: una junto a la bassa del Gatell y otra más grande que cuenta con una gran tirolina que hará las delicias de todos los niños. Y muy cerquita de esta última hay un pequeño corral que acoge unos simpáticos burritos.

La otra ruta te lleva hasta el castillo de origen islámico del siglo XII, situado en un cerro a 415 m de altitud, a través de un bonito sendero circular de unos 4 km. en los que verás algunas fuentes históricas.

Castillo de Carrícola

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Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italiano, y en la actualidad cursa sus estudios en Alemán. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

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