Visita a Belchite Viejo, el pueblo fantasma de la Guerra Civil española.

Qué ver en Belchite

El Pueblo Viejo de Belchite en la provincia de Zaragoza es archiconocido desgraciadamente por haber sido el escenario donde se libró una de las batallas más crueles de la Guerra Civil española, la conocida como Batalla de Belchite.

Tras el duro enfrentamiento y su consecuente bombardeo, el pueblo de Belchite, como era conocido entonces, sin el apelativo de «Viejo» fue arrasado por completo, pero en lugar de ser reconstruido, el régimen de Franco ordenó edificar un pueblo de nueva planta a escasos 500 metros de la devastada población dando lugar a lo que se conoce como Belchite Nuevo. Seguramente el objetivo del gobierno franquista de no reconstruir el pueblo era el de utilizarlo con fines propagandistas como ejemplo de la barbarie cometida por los «rojos».

¿Qué ocurrió en Belchite Viejo?.

La Batalla de Belchite se sitúa en el año 1937 en plena Guerra Civil española. Esta población aragonesa era muy codiciada por el frente republicano, un bastión que esperó amargamente a la ofensiva republicana, con nidos de ametralladoras, morteros y más de 3.000 combatientes. Pero la XV Brigada internacional, formada por soldados canadienses, americanos y británicos principalmente, y con la ayuda de la aviación republicana acabó con cualquier esperanza franquista.

Acceso al Pueblo de Belchite Viejo a través del Arco de la Villa.
Acceso al Pueblo de Belchite Viejo a través del Arco de la Villa.

En 1936 tuvo lugar el levantamiento militar que originó la Guerra Civil española. Una sublevación contra el gobierno de la Segunda República, surgido de las elecciones democráticas celebradas en febrero de ese mismo año y compuesto por una coalición mayoritaria de partidos de izquierda denominada Frente Popular. El pueblo de Belchite fue tomado a la fuerza por los sublevados en la noche del 18 al 19 de julio, convirtiéndose en un bastión nacional adentrado en plena zona republicana.

En agosto de 1937, el ejército republicano, que controlaba gran parte de la zona, diseñó una ofensiva para tomar la capital regional, la ciudad de Zaragoza y aliviar la presión del frente del norte, una acción militar en la que participaron el V Cuerpo del Ejército y las Brigadas Internacionales.

La primera ofensiva tuvo lugar el 24 de agosto de 1937 y tras 14 días de combate y asedio, Belchite cayó definitivamente en manos del ejército republicano.

Acabada la contienda la población civil, que había resistido a la batalla apiñada en las bodegas de la población, se encontró con un escenario desolador en el que sus viviendas y edificios civiles habían sido convertidos en una escombrera, y lo más lamentable la pérdida de más de 5000 personas, entre familiares y amigos, y soldados de ambos bandos.

Un recorrido por el patrimonio monumental de Belchite Viejo.

El acceso al antiguo pueblo de Belchite Viejo solo es posible a través de alguna de las visitas guiadas concertadas por la Oficina de Turismo de Belchite. Las hay para todos los gustos, históricas, diurnas, nocturnas, teatralizadas. Puedes consultar y comprar tu entrada en la web de Turismo del Ayuntamiento de Belchite.

La visita comienza una vez cruzamos el Arco de la Villa donde nos recibirá el guía turístico que nos acompañará durante una hora y media en el recorrido de este lugar histórico declarado Conjunto de Interés Cultural en el año 2001. A la entrada encontraremos un mapa en que se destacan los puntos más importantes de la visita.

Mapa de Belchite Viejo

Este arco dedicado a la Virgen de los Remedios era uno de los puntos de acceso al pueblo y el mejor conservado. Su construcción se estima que data del siglo XVIII. En la parte superior del arco puede observarse la capilla de Santa María, por lo que también se le conoce como Portal-capilla de Santa María.

En este lugar, antes de la construcción del arco, cuentan que el duque de Híjar colgaba a los insurgentes para demostrar su poder. Durante la batalla del 37 fue ocupado por un francotirador con orden de disparar contra cualquier tipo de movimiento en la calle Mayor. 

Frente al arco nace la calle Mayor, probablemente la mejor conservada del desaparecido pueblo. A ambos lados podemos observar restos de antiguas viviendas privadas, en su mayoría levantadas a lo largo del siglo XVI con la característica arquitectura popular de la zona, hecha en ladrillo, mampostería y tapial. Los restos de metralla son apreciados todavía en las destartaladas fachadas que se mantienen en pie.

Si de algo pueden presumir los belchitanos es de tener un gran patrimonio monumental, aunque en el caso del antiguo emplazamiento los edificios históricos en algunos casos se encuentran en estado ruinoso.

Este el caso del antiguo Convento de San Agustín del que solo resta la parte de la iglesia que data de finales del siglo XVI. Su estilo es barroco pero posee una gran influencia mudéjar, en su frontal, en el que destaca la decoración de tipo geométrico. El segundo cuerpo de la torre, de planta cuadrada con esquinas curvas, es de claro estilo barroco, y el tercero, de base ortogonal y abundante decoración, aún conserva restos de los detalles cerámicos que ornaban la torre.

Antiguo Convento de San Agustín en Belchite Viejo
Antiguo Convento de San Agustín en Belchite Viejo.

La siguiente parada es un Monumento a los Caídos, conocido como Trujal, un antiguo depósito que se utilizaba para prensar olivas y fabricar aceite, pero que durante el asedio se utilizó como fosa común improvisada para evitar la expansión de enfermedades. Se hayan enterrados combatientes de ambos bandos y población civil.

Trujal.

Una gran cruz de hierro preside la Plaza Vieja de Belchite para recordar a los caídos en la batalla. En la plaza aún se conserva la Torre del Reloj, que pertenecía a la antigua iglesia de San Juan (s. XVI) de estilo mudéjar. Algunas fuentes orales afirman que antes de iglesia fue sinagoga, otros se refieren a una primitiva construcción como mezquita.

Plaza Vieja.

Restos de la Torre del Reloj en Belchite Viejo
Restos de la Torre del Reloj.

La iglesia de San Juan fue seculari­zada durante la Desamortización, y pasó a manos privadas. A mediados del siglo XIX era utilizada como teatro y, más tarde, como café-bar, salón de baile y teatro de variedades, el conocido como Teatro de las Pampas, aunque la torre siguió dando alojo al reloj que dejó de funcionar cuando comenzó la Guerra Civil.

Desde aquí divisaremos otra de las joyas de Belchite Viejo, la Iglesia de San Martín de Tours, en estilo gótico-mudéjar del siglo XV. La cubierta del templo ha desaparecido totalmente. Algunos de los elementos que todavía persisten son algunos vestigios de las decoraciones en yeso –querubines, jarrones, y otros motivo que engalanan las ventanas.

Iglesia de San Martín de Tours en Belchite Viejo
Iglesia de San Martín de Tours.

Este templo fue refugio y hospital de sangre durante la contienda. Tras la Guerra Civil sólo pudo celebrarse en él una misa, puesto que había quedado muy dañado por los disparos.

Iglesia de San Martín de Tours en Belchite Viejo
Iglesia de San Martín de Tours en Belchite Viejo.

En la puerta de acceso al antiguo templo hay escritas unas frases de una famosa coplilla de Natalio Baquero nacido en el pueblo en el Pueblo Viejo y uno de los últimos habitantes en abandonarlo en 1964. Fue escrita en 1964 fue de los últimos habitantes que lo abandonaron.

“Pueblo Viejo de Belchite/ Ya no te rondan zagales/ Ya no se oirán las jotas/ Que cantaban nuestros padres”.

Completan el patrimonio de Belchite Viejo las ruinas del Convento de San Rafael situado justo enfrente de la iglesia de San Martín de Tours e inaugurado en 1781. Hasta la guerra civil estuvo habitado por las madres dominicas, momento en el que se trasladaron a un convento de nueva construcción en el pueblo nuevo. Se distinguen dos dependencias claramente diferenciadas. Por un lado, las conventuales y por otro la iglesia de estilo barroco, ambas en ruinas.

El nuevo pueblo de Belchite.

Como consecuencia de la guerra civil española el pueblo de Belchite quedó convertido en un amasijo de escombros.

El régimen franquista decidió no reconstruir el pueblo original y mantenerlo como símbolo de la «victoria nacional» y prueba de la «barbarie Roja». Se prohibió cualquier obra de mejora o reparación, tan solo se podían realizar pequeños apaños y se emprendió la construcción de un nuevo pueblo que pasó a denominarse «el nuevo Belchite» en contraposición con el hasta entonces Belchite que se denominó el pueblo viejo.

En 1954 se inauguró, con la presencia de Franco, la nueva urbanización que comenzó a acoger a los vecinos que hasta entonces residieron en las viejas casas, en estado ruinoso por la guerra y en los pabellones del campo de concentración «la pequeña Rusia» en el que también se alojaron los presos que trabajaron en la construcción del nuevo pueblo. No fue hasta 1964 cuando fueron realojados todos los vecinos del pueblo viejo.

El pueblo actual se ubica a un kilómetro escaso del anterior emplazamiento. Nos pareció un pueblo muy amable para pasear, con calles anchas y amplias zonas verdes típica arquitectura de Regiones Devastadas.

Entre los lugares de interés destacan la Plaza de España, donde se ubica la Casa Consistorial, sede del edificio del Ayuntamiento y la Iglesia Parroquial de San Martín de Tours proyectada en 1949 por el arquitecto Manuel Martínez de Ubago.

Plaza de España de Belchite.
Plaza de España de Belchite.
Iglesia Parroquial de San Martín de Tours.
Iglesia Parroquial de San Martín de Tours.

A las afueras del casco urbano, se alza el Santuario de la Virgen del Pueyo, patrona de la localidad. Se trata de un edificio de estilo barroco, uno de los conjuntos de edificios religiosos de mayor relevancia en la comarca. La historia de este santuario se inicia con una aparición de la Santísima Virgen en este monte, a comienzos del siglo XII. Del conjunto sobresale su torre mudéjar del siglo XIV.

Otra propuesta interesante que ver en Belchite puede ser el Museo Etnológico del Valle Medio del Ebro, donde se exponen aspectos de la vida agraria en Aragón. 

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Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italia. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

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