A orillas del río Duero en la provincia de Valladolid descubrimos Tordesillas, una pequeña ciudad que respira historia, cultura y tradición por todos sus costados. Los tordesillanos y las tordesillanas se sienten orgullosos de los títulos que le fueron otorgados a su lugar de residencia y que son los de muy ilustre, antigua, coronada, leal y nobilísima villa.
El origen y procedencia del nombre de la ciudad es toda una incógnita, existiendo diferentes teorías diferentes al respecto. Unos afirman que su nombre procede de la civilización romana, otros que se deriva de la época de la dominación árabe y otros que proviene de la Edad Media.
Es importante recordar que en esta villa se firmó en 1494 el tratado de Tordesillas, en el que los reinos de Castilla y Aragón y el de Portugal se repartían las tierras del Nuevo Mundo. La Reina Juana I, más conocida como Juana la Loca, también pasó por estos lares, residiendo gran parte de su vida recluida en el antiguo Palacio Real de Tordesillas.
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La relación de Juana la Loca con Tordesillas.
En pleno casco antiguo encontrarás una escultura dedicada a la Reina Juana I de Castilla, personaje histórico vinculado a la villa castellana de Tordesillas.
Juana contrajo matrimonio con solo 17 años con el archiduque de Austria, Felipe el Hermoso, trasladándose tras el enlace a los Países Bajos. La realidad es que Juana era solo un peón en el plan de los Reyes Católicos de formalizar la alianza matrimonial con el objetivo de rodear a su gran enemigo, la monarquía francesa. El destino de Juana también se vio truncado por numerosas pérdidas de su seno familiar. Así fue como en el año 1500 se convirtió en la única heredera de las coronas de Castilla y Aragón, por lo que debió regresar a España.
En cuanto Juana y Felipe llegaron a España, las Cortes de Castilla reconocieron a Juana como heredera legítima al trono. Así fue como el archiduque Felipe queda relegado, motivo por el cual abandona a su mujer embarazada de su cuarto hijo.
El 1502 las Cortes de Toledo marcaron un punto de inflexión en la vida pública de Juana, quienes en ese momento comenzaron a ponerse en dudas su idoneidad para gobernar, aludiendo que tenía serios problemas mentales. Ya para 1504, año en que muere la reina Isabel, había serias dudas respecto a la salud mental de Juana. Antes de morir, Isabel la confirmó como heredera de sus reinos, aunque en caso de que la reina no pudiera ejercer el mando, sería Fernando (padre de Juana) quien tomaría el mando.
Muchas dudas quedan respecto a la verdad de la salud mental de Juana. Tan es así que muchos historiadores sostienen que la presunta «locura» de Juana obedecía en realidad a una conspiración política masculina. La intención era que Felipe o Fernando ejercieran el control absoluto sobre Castilla, por lo que, declarar a Juana como insana satisfacía los intereses de ambos. Otros sostienen que Juana padecía de esquizofrenia y tenía un amor obsesivo por su esposo.
En 1506 un nuevo golpe sacudiría la vida de Juana: la muerte repentina de Felipe el Hermoso la dejó completamente desolada y embarazada de su sexto hijo. Habiendo demostrado su incapacidad para gobernar, Fernando el Católico se hizo con las riendas del gobierno de Castilla, además del de Aragón. Luego de su muerte, el primogénito de Juana, Carlos, sería proclamado rey sin respetar a los derechos dinásticos de su madre. De ese modo, Juana quedaría confinada en el Palacio de Tordesillas, desde 1509 hasta su muerte.
Finalmente, Juana I de Castilla muere en Tordesillas el Viernes Santo de 1555, a los 76 años, luego de haber permanecido en confinamiento durante casi medio siglo. Según Francisco de Borja, sus últimas palabras habían sido «Jesucristo crucificado, ayúdame».
De ese modo, Juana la Loca se convirtió en un personaje emblemático para la villa. Por ejemplo, en el monasterio de Tordesillas se conserva un pequeño órgano habría sido de ella y en la Capilla de los Saldaña permaneció enterrado su cuerpo, hasta que fue trasladado a Granada. Por otro lado, en la Calle del Tratado, encontrarás un monumento de bronce en honor a ella.
Qué ver en Tordesillas.
El coqueto centro histórico de Tordesillas invita a ser descubierto a pie, sin prisas. Callejuelas empedradas, conventos, iglesias, museos y murales urbanos harán del paseo una experiencia completa.
Si quieres saber qué ver en el casco antiguo de esta ciudad vallisoletana, aquí te lo explicamos todo.
Plaza Mayor de Tordesillas.
Como en todas las localidades el centro neurálgico lo constituye la plaza mayor y calles adyacentes. Un lugar muy concurrido y transitado por vecinos y visitantes, lleno de restaurantes y rodeado de comercios tradicionales que mantiene la misma estructura original del siglo XVII, a pesar de una que otra reforma. Dos calles la cruzan de manera perpendicular, desembocando en las puertas de la muralla.
La Plaza Mayor posee una arquitectura tradicional, con soportales sostenidos por columnas de piedra que sostienen las casas de dos plantas y balconadas de madera que refleja el estilo típico de las plazas castellanas. Antaño la plaza era sede de múltiples actividades como mercados, juegos, corridas de toros, entre otros.


A lo largo del año, la Plaza Mayor se convierte en escenario de algunos de los eventos más importantes del calendario festivo, de la localidad como son la Semana Santa de Interés Interés Turístico Regional, el Mercado Medieval (a principios de octubre) o el desfile de faroles en las fiestas en honor a la Virgen de la Peña.
Uno de los edificios más emblemáticos es la Casa Consistorial, sede del Ayuntamiento de Tordesillas que forma un conjunto armónico con las demás construcciones que cierran la plaza.
Palacio de los Alderete.
Alrededor de la Plaza Mayor encontraremos varias casas señoriales, la mayor parte originarias del siglo XVI, época de máximo esplendor de Tordesillas. Se trata de construcciones de dos plantas, cuya parte inferior es de piedra de sillería, y la superior de ladrillo o tapial. Suelen estar rematadas con un alero de madera siendo su acceso a través de arcos de medio punto con grandes dovelas.
Destaca entre estas casas el llamado Palacio de los Alderete en la calle San Antolín. El edificio señorial visto desde el exterior parece una fortaleza por sus almenas. Fue mandado edificar por don Pedro González de Alderete, regidor de la villa, durante el siglo XV.
Real Monasterio de Santa Clara.
Declarado Monumento Nacional en 1931 e incluido dentro del conjunto histórico artístico, el Real Monasterio de Santa Clara es uno de los espacios imprescindibles en tu visita a la ciudad.
El monumento, una auténtica joya del mudéjar castellano, fue construido originalmente como palacio poro orden del rey Alfonso X en 1340 para conmemorar la victoria de Castilla y Portugal sobre los benimerines, que intentaron invadir la Península Ibérica en la Batalla del Salado. Sirvió como residencia para Leonor de Guzmán, favorita del monarca. Posteriormente serían sus nietas Beatriz e Isabel quienes lo transformarían en convento para las Clarisas.


Su construcción se realizó en un campo que recibía el nombre de Campo de Santa Clara, sobre la cornisa del río Duero lo que dio origen a su nombre.
Su arquitectura combina elementos islámicos, góticos y renacentistas, lo que le confiere un valor patrimonial de primer orden. Declarado Bien de Interés Cultural, su discreta fachada de acceso contrasta con la riqueza artística que guarda su interior, donde se conservan impresionantes yeserías nazaríes, techumbres de madera tallada y una iglesia gótica de gran belleza.
El acceso al palacio se realiza atravesando una preciosa puerta mudéjar con inscripciones árabes. Una vez en su interior, encontramos una iglesia, donde se cuenta que rezó Cristóbal Colón después de su viaje de descubrimiento del Nuevo Mundo. Esta iglesia es gótica y cuenta con una sola nave. Su capilla mayor tiene un impresionante artesonado mudéjar. Son elementos destacables la capilla de los Saldaña, del siglo XV, y la sillería del coro, del XVII.
El segundo elemento a visitar es el claustro o Patio del Vergel, restaurado en el mismo siglo XVII por Francisco de Praves.


La tercera parte destacada del conjunto monumental es el Salón Dorado, cuya cúpula se encuentra bien ornamentada con el color del oro. Lamentablemente, fue destruida por un incendio, aunque todavía se conserva la estructura, con la propia cúpula de nervios cruzados y restos de pinturas murales del siglo XIV.


A nosotros nos impresionaron los baños árabes, inspirados en los hammam andalusíes, únicos en su estilo en Castilla y León. También es muy bonito el retablo mayor renacentista, elaborado en alabastro, así como el órgano realejo que perteneció a la misma Juana I de Castilla, conocida como Juana la Loca, quien vivió recluida en este convento durante casi medio siglo. La Reina estuvo enterrada durante 46 años en la Capilla de los Saldaña.


El monasterio pertenece a Patrimonio Nacional y es visitable solamente con visitas guiadas. Es uno de los Cuatro Sitios Reales de nuestro país. Puedes comprar tus entradas en línea a través de la web de Patrimonio Nacional.
Museo del Tratado de Tordesillas.
El Museo del Tratado de Tordesillas ofrece un recorrido didáctico y visual por el contexto histórico, político y geográfico del tratado. En este histórico edificio tuvo lugar la firma del Tratado de Tordesillas, el 7 de junio de 1494. Este tratado determinó que las tierras del Nuevo Mundo se dividieran entre Castilla y Portugal, a partir del trazado de un meridiano imaginario al oeste de las islas Azores y las islas de Cabo Verde. De esa manera la zona occidental pasaba a estar controlada por España y la oriental por Portugal.
El museo incluye documentos originales, mapas antiguos y una valiosa colección de maquetas de monumentos de Castilla y León realizadas con gran precisión.
El espacio museístico se divide en tres partes. La primera sala muestra los primitivos conocimientos cartográficos que había del mundo antes de la firma del Tratado.A continuación muestra la idea que Cristóbal Colón tenía del mundo. Hay una interesant reproducción de las naves que Colón capitaneó en su viaje.
Casas del Tratado de Tordesillas.
Las Casas del Tratado están formadas por dos palacios unidos y un patio, uno del siglo XV y otro del siglo XVII, en estilo renacentista.
Actualmente albergan una biblioteca, la oficina de turismo, una sala de exposiciones, el Museo del Tratado de Tordesillas y la exposición de Maquetas Grandes Miniaturas. En la última sala encontrarás una interesante colección de documentos y mapas relacionados con el Tratado. Este edificio ha acogido en sus dependencias a personajes ilustres y embajadores.
La fachada de este histórico edificio muestra los escudos de los Reyes Católicos y de la familia propietaria, los González de Tordesillas y Ulloa. Ambos edificios fueron rehabilitados para conmemorar el quinto centenario del acuerdo y se usan para actividades culturales y conferencias.
Iglesia de San Antolín.
Este templo gótico, construido entre los siglos XVI y XVII sobre una antigua iglesia románica, fue dedicado al patrón de la villa, San Antolín . Antaño la iglesia estuvo comunicada con el Palacio Real por medio de un pasadizo volado que actualmente no existe más
La Iglesia de San Antolín, que fue declarada Bien de Interés Cultural. El elemento más distintivo de su fachada es su peculiar torre de forma circular, a la cual puedes subir y disfrutar de las hermosas vistas de la villa y del río Duero.
Su interior expone grandes obras de arte, entre las que destacan el Cristo yaciente de la segunda mitad del siglo XVII de la escuela de Gregorio Fernández ubicado en la nave central o la reja plateresca con dorados del siglo XVI bajo la que se custodia un retablo de pinturas manieristas con esculturas de Juan de Juni.
Iglesia de San Pedro.
Otro de los templos imprescindibles de visitar es la Iglesia de San Pedro de estilo gótico tardío que data del siglo XVI y fue construida en piedra de sillería.
La nave principal está cubierta por una impresionante bóveda de crucería estrellada, mientras que las laterales cuentan con bóvedas de cañón con lunetos. Su fachada es bastante sobria y cuenta con una pequeña talla del apóstol San Pedro.
En su interior, el visitante puede contemplar un retablo mayor de gran interés, compuesto por esculturas y relieves que reflejan el fervor religioso de la época.




Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción.
Este templo es de mayores dimensiones de toda la ciudad construida en ladrillo y piedra. La Iglesia de Santa María la Mayor de la Asunción fue declarada Bien de Interés Cultural en 1983. Su estilo inicial fue gótico, aunque a finales del siglo XVI cambió a estilo clasicista, imitando al de El Escorial. En su interior se resguardan las figuras de la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Misericordia.
Museo del Encaje.
El Museo del Encaje alberga una colección única de encajes, bordados y textiles tradicionales tanto de Castilla y León como de otras regiones de España y Europa. Entre las piezas destacan mantillas, vestiduras litúrgicas, ajuar doméstico y paños rituales.
Se ubica en pleno casco histórico de la ciudad, en una casa del siglo XVII, que fue restaurada para la instalación del museo. El objetivo principal de este espacio es la de mostrar todos los encajes que tuvieron gran relevancia en otras épocas y que cayeron en el olvido, además de conservar todas las técnicas del encaje.
Bodegas.
Tordesillas es conocida por sus bodegas de vino. En la web de turismo encontrarás toda la información para visitar bodegas subterráneas en la localidad. En las visitas conocerás todos los secretos del apasionante mundo de la viticultura, desde la cosecha de la uva, su recolección, técnicas, historia, cómo hacer vino y almacenarlo, etc.
Ruta de arte Urbano de Tordesillas.
Si te gusta el arte urbano no debes dejar de hacer una ruta por los murales de arte urbano repartidos por el casco antiguo de Tordesillas.
Este recorrido autoguiado por el casco antiguo permite contemplar más de 16 murales artísticos realizados entre 2007 y 2018. Bajo la dirección del artista Carlos Adeva y con la participación de vecinos, comercios y asociaciones culturales, los murales embellecen fachadas y rincones del centro histórico, muchos de ellos antes deteriorados o en desuso.
Las obras representan escenas clave de la historia local como la firma del Tratado de Tordesillas, episodios de la vida de Juana I de Castilla, tradiciones populares o versos de escritores vinculados con la villa.




Puente Medieval sobre el río Duero.
Una de las mejores vistas del casco histórico de Tordesillas se obtienen desde el Puente Medieval. No se sabe con exactitud la fecha de su construcción. Si bien el puente actual es del siglo XV, hay evidencias de que ya había uno en el siglo X. Sus 10 ojos y los tajamares de base triangular son sus principales elementos distintivos. El puente que puedes visitar al día de hoy, junto a lo que queda de la muralla, fue declarado conjunto histórico desde 1977.
Junto al puente hay una rotonda con una estatua en honor al Toro de la Vega, el controvertido torneo que se realiza desde hace años en la ciudad. Por detrás de esta rotonda verás dos de los edificios más emblemáticos de la ciudad: Las casas del tratado y la Iglesia de San Antolín.










