Castillo de Veliki Tabor y Krapina, Croacia.

Castillo de Veliki Tabor, Croacia

Una de las señas de identidad de la región croata de Zagorje son sus castillos medievales, construidos estratégicamente en lo alto más alto de las colinas para proteger a la población de las constantes invasiones otomanas.

El Castillo de Veliki Tabor es una de las fortalezas medievales más cautivadoras de Croacia, en un entono rural, rodeado de montes, viñedos y bosques. Desde la capital del país, la ciudad de Zagreb, el trayecto en coche es de aproximadamente una hora con buena carretera, y dista unos 40 kilómetros de la ciudad de Krapina.

Se ubica en la región de Zagorje, en las cercanías de Desinić, a 8 km al oeste de Pregrada, a una altitud de 334 metros sobre el nivel del mar.

Castillo de Veliki Tabor
Castillo de Veliki Tabor.

Un poco de historia sobre el castillo.

Los orígenes del Dvor de Veliki Tabor, se remontan a mediados del siglo XV. Su construcción fue impulsada por la familia noble húngara Ráttkay, quienes controlaron la fortaleza hasta el año 1793. Precisamente fue esta noble familia quienes realizaron varias renovaciones arquitectónicas, como el añadido de las cuatro torres renacentistas de planta semicircular que rodean la estructura principal de la fortaleza.

Otras familias influyentes en Veliki tabor, fueron los Garai y los Keglević, quienes también dejaron su marca en la historia del castillo. En el siglo XIX, el castillo fue reutilizado como prisión. Actualmente, el castillo restaurado cumple una función didáctica para acercar a los vecinos y visitantes su rica historia.

Veliki Tabor

El castillo ha inspirado numerosas leyendas y mitos locales, siendo uno de los más populares el de Veronika de Desinić, una trágica historia de amor y muerte transmitida de generación en generación.

La leyenda de Veronika de Desinić.

Como hemos adelantado, uno de los episodios más legendarios relacionados con el castillo de Veliki Tabor, se remonta a la época en que pertenecía a Hermann II, conde de Celje, cuyo hijo, Fridrik, se enamoró de Veronika de Desinić, lo que desencadenó una trágica serie de acaecimientos.

Cuenta la leyenda que Fridrik, se enamoró perdidamente de Veronika, una joven de origen humilde. Hermann, quien no aceptaba el matrimonio de su hijo con una mujer de clase social inferior, la acusó de brujería y la condenó a morir ahogada.

La pareja de enamorados decidió huir a la ciudad Fridrihštajn, en la frontera de Croacia y de Eslovenia, lugar donde celebraron su boda, aunque su felicidad duraría poco tiempo. El poderoso conde Armando II envió a su ejército para que capturase a los jóvenes amantes. Mientras que las tropas rodeaban la ciudad, Fridik logró salvar a Veronika, quien huyó hasta la pequeña aldea deSanta Margita, donde pudo esconderse en la casa de un paisano.

Por su parte, Fridrik, fue arrestado y conducido hasta a Veliki Tabor, donde su padre tenía preparado para él un castigo cruel. Envió a su hijo a Celje, donde le cerraron en una torre sin puerta y sin ventanas, con solamente una abertura, a través que le daban bebida y comida. Hermann II decidió ponerle en libertad aunque no logró sobrevivir ante la cruel tortura.

Veronike Desinićke en 1817.

A su muerte Veronika fue acusada de ser bruja y haber encantado a Friedrik. Y aunque la audiencia ante lacual fue juzgada dno logró encontrar indicios de culpa en Veronika, el conde vengativo decidió ejecutar a la joven en un recipiente lleno de agua y posteriormente empaderar su cuerpo en las murallas del castillo.

Este trágico acontecimiento marcó la historia del castillo y alimentó una leyenda que sigue viva hasta el día de hoy. Se dice que desde entonces, en las noches de tormenta, se oyen los llantos de esta mujer desdichada a la que solamente se la podía juzgar de estar locamente enamorada de Friedrik.

Qué podemos ver en el castillo.

El castillo de Veliki Tabor se distribuye en tres niveles de galerías en torno a un gran patio central. En su interior podemos visitar una amplia colección de armamento medieval, escudos de armas, mobiliario de época e incluso objetos y maquinaria de tortura. La mayoría de estos objetos históricos datan de los siglos XVI y XVII. Algunas de las salas están decoradas con pinturas renacentistas.

Patio y niveles del castillo de Veliki Tabor

Las explicaciones que encontraremos están en lengua croata e inglés. Solo la planta baja de la exhibición del museo es accesible para personas con discapacidad acompañadas.

La estructura central del castillo está rodeada por cuatro torres renacentistas semicirculares conectadas por murallas, que datan del siglo XVI construidas para reforzar las defensas del castillo. En torno a las torres, se extiende un complejo sistema de murallas defensivas, que incluye una muralla exterior, una oficina agrícola, y dos cuerpos de guardia semicirculares.



La torre de entrada de forma cuadrangular, de la que solo quedan restos arqueológicos, era el principal acceso al castillo.

Krapina y el Museo de los Neandertales.

Krapina es una pequeña ciudad de unos 5000 habitantes en la región de Zagorje, situada a unos 53 kilómetros al norte de Zagreb, y a unos 30 kilómetros del Castillo de Veliki Tabor.

Como otros pueblos de la región, Krapina está presidida por un castillo del siglo XIV, restaurado en siglos posteriores, que alberga el museo de Krapina.
Siempre fue un lugar de ferviente actividad tanto comercial como artesanal siendo una ciudad Real.

Otros puntos de interés de la localidad son la iglesia gótica y el convento franciscano que aloja la iglesia de Santa Catalina (1644).

Pero su mayor atractivo turístico y cultural es una cueva en la colina de Husnjakovo en la que en 1899 se hallaron los restos del llamado Homo Krapinensis, un preneandertal que perteneció al Paleolítico Medio. En el hallazgo se localizaron más de 800 restos fósiles de 75 individuos, además de numerosas herramientas y armas.

Junto al sitio arqueológico, el Museo Neandertal de Krapina presenta de forma interactiva el origen de la vida sobre la Tierra y la evolución del género humano. Un museo y centro cultural muy interactivo que hace las delicias de grandes y pequeños.

A la hora de comer en Krapina, por el tamaño de la localidad, encontraréis la mayor variedad de restaurantes. Nosotros comimos de lujo en Restaurante Pizzeria Picikato, todo casero. Las pizzas se hacen la leña delante de los clientes.

Como latos típico croata recomendamos los Štrukli, plato de masa rellena cocida o al horno, adaptado a versiones saladas y dulces con quesos frescos y especias, muy típico en celebraciones y reuniones familiares.

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Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italia. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

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