Qué ver en Guimarães (norte de Portugal).

Qué ver en Guimaraes

Este verano, tras una pandemia larga, decidimos que ya era hora de hacer un viaje más largo que en los últimos 18 meses; además nos apetecía coger el coche, sin importarnos los kilómetros que hiciéramos.

En total hicimos casi 3400 kilómetros desde Elche, pernoctando en las provincias de Toledo, Salamanca y Zamora, hasta que cruzamos la frontera a la vecina Portugal.

¡Qué ganas teníamos de visitar este precioso país! Visitamos durante 6 días: Bragança, las aldeas del Parque Natural de Montesinho, Guimarães, Aveiro, Coímbra, Viseu,…

Y es justo con este artículo dedicado a la ciudad de Guimarães con el que inauguramos una nueva pestaña en el menú de nuestra bitácora de viajes: Portugal.

¿Dónde se encuentra Guimarães y cómo llegar?.

Guimarães es un municipio y ciudad portuguesa a norte del país, dentro del distrito de Braga. El municipio tiene una extensión de 242,85 km2 de extensión y se subdivide en 69 freguesias que suman más de 160.000 habitantes.

En la propia ciudad residen unas 60.000 almas, lo cual la hace muy cómoda para recorrerla a pie, tanto el casco antiguo, como el extrarradio donde se encuentran los grandes centros comerciales (como los de una gran capital) y centros de ocio.

No obstante hay una nutrida flota de autobuses urbanos y taxis con paradas a lo largo y ancho del casco urbano.

La ciudad cuenta con muy buenas conexiones con las grandes ciudades: Oporto y Lisboa.


Qué ver en Guimarães en 1 día y medio.

Como hemos comentado esta breve pero intensa visita a Guimarães está dentro un road trip de 12 días. Si bien no tuvimos tiempo de visitar algunos de sus museos y galerías de arte, en un día y medio pudimos embriagarnos del encanto de esta ciudad portuguesa, cuyo centro histórico fue declarado Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 2001 por la UNESCO.

En un primer lugar queremos agradecer a Guimarães Turismo por su colaboración con este blog de viajes, concediéndonos la gratuidad en algunos centros expositivos, teleférico y puesto a nuestra disponibilidad de un Guía Oficial de Turismo.

Nuestro magnífico anfitrión fue Ricardo Costa, Guía Turístico, el cual sin duda recomendamos, tanto si visitáis Guimarães como cualquier ciudad norteña del país. Podéis contactar con él en la siguiente página: Home | Portugal Auténtico (portugalautentico.pt)

A continuación nuestras recomendaciones imprescindibles en tu visita a Guimarães:

Zona del Castillo y el Palacio de los Duques de Bragança.

En este espacio monumental, pegado a lo que fuera el recinto amurallado, encontramos dos de los monumentos no religiosos más relevantes de la ciudad.

La construcción del Paço dos Duques de Bragança se inició a principios del siglo XV, inspirado en las residencias señoriales borgoñesas de la época. Su construcción se debe a D. Afonso de Barcelos, primer duque de Bragança e hijo natural de D. João, Mestre de Avis, futuro rey D. João I. Tras el traslado de la residencia ducal a otro emplazamiento y después de un largo tiempo en desuso, se convirtió en cuartel militar en 1807. Posteriormente sufriría una profunda restauración para convertirse en la residencia del presidente, durante la dictadura de Salazar.

Paço dos Duques

De su bellísima fachada destacamos los esbeltos torreones almenados y sus 16 chimeneas de ladrillo cilíndricas. De su interior nos encantó el claustro en estilo gótico, así como la capilla con sus amplias vidrieras.

Claustro del Palacio con sus chimeneas cilíndricas.

El interior alberga también un completísimo museo repleto de obras de arte como tapices flamencos, alfombras persas, mobiliario del siglo XVII, pinturas, vajillas,… la Sala de Banquetes es inmensa y preciosa.

A escasos metros se alza el Castillo de Guimarães, Monumento Nacional. Se construyó a mediado del siglo X por encargo de la Condesa Mumadona tras quedar viuda del Conde Hermenegildo Gonsalves. El recinto ha sufrido bastantes modificaciones a lo largo de su historia.

Esta fortaleza ha sido punto clave en muchas batallas portuguesas. Se construyó como defensa de las invasiones de los normandos por el norte y de los árabes por el sur. Se le suele atribuir el título de «cuna de la nacionalidad». Como anécdota se suele decir que aquí nació Alfonso I, el primer rey de Portugal.

Escultura de D. Afonso Henriques.

En su interior (coste de 2€) no encontrarás ningún museo ni mucha información, pero merece la pena pasear por la muralla y observar desde el patio de armas, la Torre del Homenaje, y las vistas panorámicas de la ciudad.

Te recomendamos que compres una entrada combinada Palacio+ Castillo por sólo 6€ los adultos. Los niños y los desempleados no pagan entrada, y los estudiantes tienen una reducción del 50%. La visita a los dos monumentos es como mínimo de 90 minutos. Más información en la web: Paço dos Duques – Guimarães | Aqui nasceu Portugal (pacodosduques.gov.pt)

Castillo de Guimaraes.

A medio camino entre el Palacio y el Castillo, se encuentra la Iglesia de San Miguel (Monumento Nacional desde 1910). Es un templo muy pequeñito y austero, parece una ermita. Se dice que en este lugar fue bautizado Alfonso Henriques, primer rey luso, y así lo dice la pila bautismal que alberga en su interior.

Iglesia de San Miguel.

Centro histórico de Guimarães, Patrimonio Mundial.

Es una delicia pasear por las angostas calles del casco antiguo de Guimarães, con sus casas señoriales en piedra pulida por el paso de los siglos, sus pórticos en granito, los balcones con barandillas de hierro ornamentados con macetas, es como transportarte a un escenario en el Medievo, muy bonito, sinceramente.

Además el hecho de ser también una ciudad universitaria le otorga un gran ambiente cultural y juvenil, sobre todo en período lectivo.

Comenzamos la visita en uno de los rincones con mejor ambiente, la Plaza de Oliveira. El nombre de la plaza se debe a una leyenda en relación a un milagro ocurrido en este lugar. Había en esta plaza un antiguo olivo seco frente a la iglesia. Tras la expulsión de los árabes en 1342 se colocó en la plaza una cruz normanda, momento en el cual el olivo seco renació y comenzó a florecer. Se consideró por entonces como un milagro de la Virgen.

En 1870 las autoridades decidieron retirar el viejo olivo en contra de la voluntad del pueblo, hasta que en 1895 colocaron otro ejemplar de este árbol sagrado.

En el mismo lugar del olivo se alza el Padrao do Salado con sus cuatro arcos ojivales que forman una especie de porche. En su interior se alza la cruz normanda que diera origen al milagro del olivo.

La plaza es dominada por un conjunto arquitectónico interesante como la Iglesia de Nossa Senhora da Oliveira fundada por la Condesa Mumadona durante el siglo XII, aunque reedificada siglos después. Y el antiguo Palacio del Concejo, edificio manuelino del siglo XVI, en el que destacan los pórticos ojivales del siglo XIV donde se concentraban los comerciantes. Este tipo de arcos nos comentó Ricardo que son muy populares en la Región de Minho.

Detrás de los arcos se encuentra la no menos bonita, Plaza de Sao Tiago, con sus casonas con balcones de madera. Cuentan que el apóstol Santiago estuvo en este lugar dejando una figura de la Virgen María. Hubo una capilla en este emplazamiento pero no se ha conservado.

Palacio del Concejo.

Anexo a la iglesia se encuentra el antiguo Monasterio de Alberto Sampaio, lugar que alberga una de las mayores colecciones de arte del norte de Portugal, y que no pudimos ver por ser lunes, y por falta de tiempo. Desde el exterior podéis asomaros a observar su bonito claustro. Más información en la web: Museu Alberto Sampaio | Guimarães Cool (guimaraescool.com)

Monasterio Alberto Sampaio.

La Rua Santa Maria va de norte a sur del casco antiguo conectando el ayuntamiento con el castillo, una calle muy comercial, de las más antiguas de la ciudad.

Y de plaza en plaza, la zona peatonal es enorme, algo que se agradece para pasear sin respirar el humo de los coches, llegamos al Largo da Misericordia. Es una plaza alargada muy bonita donde tenemos un plano de lo que fuera la ciudad amurallada, una escultura moderna del rey Alfonso Henriques y la Iglesia Santa Casa da Misericordia.

Nuestro siguiente punto fue otra animada plaza, el Largo do Tournal. De camino nos llamó la atención los pasadizos medievales que unían viviendas a ambos lados de las estrechas calles. Estos fueron servían para separar a sirvientes e inclusos animales de los señores.

Este lugar albergó hasta el siglo XVIII el antiguo mercado de ganado de la ciudad. Entonces, nos cuenta Ricardo, era una plaza cerrada con verja de hierro. En este lugar encontramos una antigua fuente y la Basílica de San Pedro. Fijaros en el suelo cuyo diseño representa la planta del casco antiguo de la ciudad.

Al final del Largo do Toural encontramos uno de los tramos mejor conservados de la muralla de la ciudad medieval, la Torre da Alfandega. Es aquí donde se encuentra el famoso letrero de «Aquí nació Portugal». Anexas a la torre encontramos unas viviendas del siglo XVIII edificadas con la misma piedra de la muralla.

Fue durante el siglo XIII cuando la ciudad de Guimarães se rodeó de murallas. Esta estructura defensiva rodeaba tanto el barrio alto, donde se encontraba el castillo, como el barrio bajo, donde dominaba la Iglesia de Santa María. Tenía ocho puertas, tres de ellas con una torre, y tres torretas y dos torreones. Unos 3 kilómetros de largo. Pudimos pasear a lo largo de ella.

Paseando por la muralla.

Lugares a visitar fuera de la antigua ciudadela.

Sin dejar el centro de la historia, aunque fuera de lo que era la ciudad medieval amurallada, zona declarada Patrimonio Mundial, encontraremos algunas iglesias interesantes. Ricardo nos contó que desde el Ayuntamiento pretenden ampliar la zona declarada por la Unesco a estos barrios de la ciudad. Para intentar lograrlo se están rehabilitando edificios históricos y viviendas.

No obstante, la distancia con la zona declarada patrimonio es mínima, pues como hemos dicho, en Guimarães queda todo muy a mano.

Uno de los templos que más nos gustó fue la Iglesia de San Francisco del siglo XIII. Si bien su interior no llame la atención, nada más cruzar sus puertas, te quedarás enganchado a ella. Su interior alberga varios retablos de talla dorada en estilo rococó, siendo el más espectacular el del Altar Mayor. Las paredes interiores del templo están revestidas de azulejos del siglo XVIII con escenas de la vida de San Antonio pintados a mano.

Si podéis entrad a la Sacristía cubierta de un artesonado de madera policromada bellísimo. Una de las piezas más interesantes aquí expuestas son los fragmentos de un fresco que se encontraba antes del siglo XIII sobre el Altar Mayor. Son dos piezas recuperadas de las destrucciones sufridas por las invasiones de los franceses.

También nos pareció muy bonita, una mesa hecha de mármol de carrara, utilizada por los novios para firmar el matrimonio. El claustro en estilo renacentista da hacia una residencia de ancianos llevaba por monjas.

Detrás del templo encontraremos la Zona de Couros, antiguas curtidurías. La industria del cuero en la ciudad tiene su origen en la Edad Media. Un proceso de transformación de la piel totalmente natural y artesanal que tuvo su importancia hasta mediados del siglo XX. La última fábrica estuvo en funcionamiento hasta el año 2005.

Los tanques de couros que han quedado como testimonio del patrimonio arqueológico industrial de la ciudad nos recordó a las curtidurías que pudimos visitar en nuestra visita a Fez (Marruecos).

Otro de los templos que no debéis dejar de visitar es la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación. Se trata de una iglesia de estilo barroco y rococó, construida en el siglo XVIII dedicada al Patrón de la ciudad. Ante la iglesia se extiende un larguísimo jardín ornamental.

Monte da Penha y teleférico.

A la afueras de la ciudad se encuentra el Monte da Penha, uno de los centros de peregrinación del país, que es en así un verdadero pulmón verde para la ciudad y espacio de esparcimiento para los vimaranenses y visitantes. A modo de gran parque en este monte podrás hacer varias rutas senderistas, subir en el tren turístico, o tomar un refrigerio en alguno de sus restaurantes.

Lo que más nos gustó fueron las enormes formaciones rocosas repletas de musgo y lo limpio que estaban los jardines. Desde su terraza obtenemos la mejor panorámica de la ciudad.

El lugar es conocido por el Santuario da Penha con su esbelto campanario. Este templo fue construido entre 1930 y 1947 por el Marqués da Silva en estilo Art Decó.

¿Cómo podemos acceder al Monte da Penha?.

Pues lo podemos hacer de varias maneras, en coche, a pie (en verano no lo recomendamos), o de la manera más divertida con el Teleférico de Guimaraes.

Este teleférico fue el primero en funcionar en Portugal, se inauguró en 1995. El trayecto está a unos 1700 metros de distancia y se realiza a una altura de 4 metros, hasta llegar a los pies del Santuario. En las cabinas puedes llevar tu bicicleta y además… ¡los perros son bienvenidos!, cosa que disfrutó mucho nuestra perrita Lola. Consulta los horarios, precios y condiciones en la web: Página de inicio – Penha Guimarães (penhaguimaraes.com)

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Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italiano, y en la actualidad cursa sus estudios en Alemán. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

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