Qué ver en Capdepera y Artà (Mallorca)

Mallorca es una isla muy diversa que cuenta con variedad de paisajes como consecuencia de su orografía. Zonas de montaña, abruptos acantilados y vestigios arquitectónicos que se encuadran desde épocas prehistóricas con la cultura talayótica, pasando por yacimientos romanos, castillos de la época de Reconquista, etc.

Una isla para explorarla sin prisas porque aunque la distancias no sean muy largas es mucho el patrimonio que atesora sus pueblos y ciudades.
En este artículo queremos recomendar dos municipios limítrofes Capdepera y Artà situados en la zona nororiental de la isla, en la conocida como Comarca de Levante.

Qué ver en el municipio de Capdepera.

Capdepera es un municipio turístico costero que cuenta con un censo fijo de unas 12.000 personas. Pero a pesar de su situación junto al mar no se trata de una zona masificada en temporada alta, sino más bien un diamante en bruto poco conocida, incluso por los mallorquines.
El municipio tiene una extensión de casi 55 km², de los cuales casi 30 km son de costa albergando núcleos turísticos como Cala Ratjada, puerto de Capdepera, o Canyamel, de aguas cristalinas y oferta hotelera bien integrada en el paisaje.

Faro de Capdepera

La mejor manera para acceder a esta comarca mallorquina es en coche, por lo que recomendamos el alquiler en el mismo aeropuerto, y desde aquí hacer un road trip por la isla. La carrerera Ma-15 une Palma con Manacor, y desde esta ciudad se accede tanto a Capdepera como a Artà.
Si prefieres el transporte público, puedes coger un tren hasta Manacor y desde aquí coger un autobús, aunque los tiempos de espera y desplazamiento serán mucho mayores y habrá rinconcitos que no podrás visitar.

El monumento más emblemático del municipio es la fortaleza conocida como «Castell de Capdepera» construido sobre una colina habitada por varias civilizaciones , desde el año 310, y fortificada a la que denominaron Cap de Pietra. (En la web adjunta encontrarás toda la información de interés).

El castillo, tal y como hoy lo conocemos, fue mandado construir por el monarca Jaume II en el año 1300 con el objetivo de proteger a los oriundos de los ataques piratas. Dicen las crónicas que los locales no recibieron de primeras muy bien el hecho de tener que vivir en una colina amurallada, aunque con el tiempo tuvieran que reconocer el acierto tras sobrevivir a varias batallas.

Este lugar ha sido fortaleza militar hasta el siglo XIX y posteriormente pasó a manos privadas, hasta que fuera adquirido por el Ayuntamiento de Capdepera en el año 1983 para ponerlo en valor y hacerlo accesible a las visitas turísticas.

Para acceder al castillo hay que subir una escalada pendiente, por lo que se recomienda no hacerlo en las horas de más calor. Pero una vez arriba las vistas panorámicas así como los restos que podemos visitar merecen y mucho la pena.

En su interior se puede pasear por sus torreones y murallas a diferentes alturas. La Casa del Gobernador, es una de las pocas viviendas que se conservan dentro de la fortificación. Ya que la mayoría de casas fueron desmontadas piedra a piedra por sus pobladores para edificar nuevas viviendas en la parte baja de pueblo. A su lado se alza la antigua Esglesia de Sant Joan, ahora santuario de La Esperanza, lugar de peregrinaje de los habitantes de Capdepera (ver foto).

Tras una visita al castillo a primeras horas de la mañana, es hora de explorar el casco histórico de la población. Se trata de un lugar con mucho encanto, lleno de callejuelas con bonitas casas con ventanales de estilo mallorquín y adornadas con vistosas flores, muchas de ellas construidas en el siglo XVII, cuando los pobladores del castillo comenzaron a abandonar el recinto amurallado para construir estas viviendas con piedras de este emplazamiento.

De regreso a la zona costera, merece una visita la Torre de Canyamel, en el distrito del mismo nombre. Se trata de una inmensa torre defensiva, muy bien conservada, levantada durante los siglos XII y XIII, erigida sobre lo que fuera una torre árabe. El nombre de «canyamel» proviene del cultivo intenso de antaño en este lugar de caña azúcar.

Dentro del mismo distrito de Canyamel se emplazan las Cuevas de Artà, que curiosamente toman el nombre del municipio vecino. Estas cavidades son menos populares y visitadas que las Cuevas del Drach, pero no por ellos menos bonitas.

Estas cuevas se ubican frente al mar y unos bonitos acantilados. Para acceder hay que subir unas cuantas escaleras y en ya en su interior otras más. Os aconsejamos una consulta a la web de las Cuevas de Artà para comprobar las diferentes tarifas y horarios, aunque os adelantamos que el precio de entrada para adulto es de 15 € e incluye una visita guiada de unos 35-40 minutos.

La temperatura interior de las cuevas desciende bastante con respecto al exterior, a unos 18 grados, y hay una gran humedad, del 80%, con lo que recomendamos una chaqueta fina aunque en el exterior haga una temperatura primaveral (nosotros las visitamos a finales de junio).

Entre los rincones más bonitos de su interior se encuentra la conocida como Reina del Paraíso, una estalagmita de unos 25 metros de longitud. También destaca el conocido como salón del Infierno con rocas que semejan animales monstruosos y demoníacos.

Otro de los rincones es conocido como el Teatro, porque desde el mismo techo penden unos cortinajes que se asemejan a las bambalinas de un teatro, llegando algunos hasta el mismo suelo figurando bastidores.

Qué ver en Artà.

En la misma comarca y limitando con el municipio de Capdepera, llegamos a Artà, un pueblo tradicional mallorquín, bastante pintoresco, de casi 8000 habitantes, a unos 70 km. de Palma.

Los amantes de la arqueología disfrutarán de lo lindo con los numerosos restos tayolóticos repartidos en los yacimientos como el Poblado talayótico de Ses Païses.

Este yacimiento, declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1946, es uno de los mejores conservados de las Islas Baleares. El poblado tiene forma elíptica, con 13.500 m2, con un perímetro de muralla de 374 metros, y con construcciones internas en su mayoría, todavía por excavar.

En el casco urbano es imprescindible una visita a la Fortaleza Santuari de Sant Salvador. Se accede al mismo por camino bordeado de frondosos árboles y tras subir 180 escalones. Merece la pena la subida por sus vistas de la población y entorno.

A este conjunto se le conoce también como la Almudaina de Artà, topónimo árabe que significa ciudadela o fortaleza. El templo original fue levantado en el siglo XIII como refugio contra las incursiones de los piratas berberiscos. Funcionó como hospital para enfermos de la peste que asoló a la población en el verano de 1820. Tras su finalización sería quemado para construir el actual templo, lugar de peregrinación mariana por la pequela talla románica de la Virgen que custodia, que dicen fue traída desde Cataluña.

De su fachada destacamos su pórtico decorado con escenas de la Última Cena y en su interior los frescos de las pechinas bajo la cúpula en los que se representa a los cuatro evangelistas.

Existen muchos pequeños restaurantes donde comer platos marineros, nosotros no nos pudimos resistir a probar una rica paella de marisco.

Si visitas la isla de Mallorca, no te pierdas nuestro nuestro artículo sobre Qué ver en Palma: https://datilsandtours.com/que-ver-en-palma-de-mallorca-en-48-horas/

 

 

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Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italiano, y en la actualidad cursa sus estudios en Alemán. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

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