Qué ver en Alcalá del Júcar y Jorquera (Albacete).

Qué ver en Alcalá del Júcar

El río Júcar a su paso por la comarca de La Manchuela ha sido testigo a lo largo de los siglos de la transformación del paisaje urbano de los pueblos que atraviesa. La profunda Hoz del Júcar y el entramado urbano resulta especialmente pintoresca en los pueblos albaceteños de Alcalá del Júcar y Jorquera, separados el uno del otro por apenas 17 kilómetros de distancia.

La Manchuela es una comarca española de transición que se encuentra entre la llanura de La Mancha y la Serranía de Cuenca y que abarca física e históricamente pueblos conquenses, albaceteños y valencianos. En el caso de estas dos poblaciones hablaríamos de la Manchuela albaceteña.

ALCALÁ DEL JÚCAR.

Situada al noroeste de la provincia de Albacete cuenta con una población de unos 1200 habitantes en el municipio, de los cuales unos 750 residen en el pequeño casco urbano.

Dista unos 50 kilómetros de Albacete capital, 130 de Valencia, 220 de Alicante y 300 km. de Madrid. Los accesos son muy buenos desde la A-31 que la comunica con la zona de Levante.

Alcalá del Júcar fue declarada Conjunto Histórico Artístico en 1982, además pertenece a la Red de Los Pueblos más bonitos de España.

Como curiosidad en 1986 le fue concedida el tercer premio, después de la Torre Eiffel y la Gran Mezquita de Estambul, a la mejor iluminación artística, organizado por la casa Philips.

Cuando llegamos a Alcalá del Júcar se nos provocaron reminiscencias de nuestra niñez, de cuando montábamos en familia durante el puente de la Purísima el Belén, con sus casitas blancas amontonadas y encaladas en las rugosas montañas peladas de papel maché.

Esa es la silueta que muestra orgullosa Alcalá a sus visitantes, un pequeño pueblo encaramado en una roca sobre un meando del río Júcar con sus casas de arquitectura popular excavadas en la montaña, repartidas en callejuelas empinadas y estrechas que ascienden hasta el castillo.

Lo primero que tenéis que hacer es acercaros a la Oficina de Turismo en el Paseo de los Robles junto al Puente Romano. Aquí os informarán sobre algunos de los senderos oficiales y rutas BTT del municipio de Alcalá del Júcar.

Alrededor del cauce del río Júcar a su paso por el casco urbano hay una rutita sencilla y corta (un par de kilómetros) conocida como la Ruta del Agua.

Si la encontráis cerrada, hay otro punto de información en el castillo donde se venden las entradas. Aquí podéis adquirir productos típicos manchegos y souvenirs.

El Castillo.

Está constituido por un imponente torreón de defensa pentagonal (siglos XII-XIII) y dos torrecillas de planta circular en los ángulos rectos de la que fuera primitiva muralla de la población.

El estado actual se debe a las fortificaciones llevadas a cabo a mediados del siglo XV, en la época de Don Juan Pacheco, Marqués de Villena.

Castillo de Alcalá del Júcar.

Entorno al castillo existen dos leyendas sobre la princesa Zulema. En una de ellas, Zulema es raptada por el moro Garadén, para que se convierta en musulmana y se case con él. Pero Zulema, antes que eso, prefiere arrojarse desde lo alto de la torre.

En la segunda leyenda, Zulema es mora, y enamorada de un caballero cristiano, huye del castillo de su padre, el moro Garadén, para establecerse en una aldea cercana llamada Zulema.

Con la entrada del castillo puedes visitar una casa cueva musealizada que cuenta con todas las estancias amuebladas con objetos de principios del siglo pasado, un corral de gallinas y otras habitaciones para animales.

Subir andando sin atravesar las cuevas por las empinadas calles te llevará unos 20 minutos desde el Puente Romano. Merece la pena hacerlo de este modo para ver las construcciones típicas y las diferentes vistas conforme vas ascendiendo. También lo puedes hacer en coche, dispones de un aparcamiento delante.

El horario de visita del conjunto Castillo-Cueva es de lunes a viernes de 11.00 a 14.00 h y de 16.00 a 19.00 h; sábados y domingos de 10.30 a 14.30 h y de 16.00 a 20.00- El precio es de 2,5€ adultos. Puede adquirirse una entrada conjunta con la plaza de toros.

Puente Romano.

Es el puente de mayor interés histórico y arquitectónico del pueblo. Separa la parte moderna del pueblo donde se encuentran los servicios (comercios, colegio, centro de salud,…) con el casco antiguo.

Puente Romano.

El apelativo de «romano» le viene puesto por su apariencia y no por su origen. Fue paso obligado del Camino Real de Castilla a Levante, cobrando una gran importancia durante los siglos XIV y XV.

Junto al puente se ubica la zona de baño en época estival conocida como la «Playa fluvial de Alcalá del Júcar. Existe una isleta central y unas cascadas muy bonitas, y lo mejor de todo una zona arbolada con mesitas y bancos de madera para hacer un picnic.

Iglesia de San Andrés.

Es un templo de fachada no muy suntuosa construido para una población rural que disponía de escasos recursos económicos tras la invasión cristiana.

Iglesia de San Andrés.

El conjunto data de diferentes épocas entre los siglos XV y XVIII, y tiene forma de cruz latina, una sola nave y un crucero. En uno de sus tramos ofrece una bóveda gótica tardía y otra de barroco rural manchego.

Se accede a ella tras subir la empinada cuesta Hondonera. Enfrente se encuentra la Casa Consistorial.

Ayuntamiento.

Plaza de Toros.

No somos nada taurinos, más bien lo contrario, pero queremos reseñar la singularidad de este coso taurino, uno de los más antiguos de España, con una curiosa forma irregular, que se asemeja a un estadio romano.

Los investigadores no se ponen de acuerdo con la fecha de su construcción, algunos escritos hacen referencia a 1902, cuando era utilizada como teatro y plaza de toros al mismo tiempo, utilizando materiales tan simples como el barro, la cal, los cantos de piedra y la paja.

Plaza de Toros.

Ermita de San Lorenzo.

Sobre un pequeño montículo en un margen del río Segura se asienta la ermita de San Lorenzo a unos 3 kilómetros del casco urbano.

No se sabe exactamente la fecha de construcción, posiblemente durante el siglo XVI. En 1742 sufrió un hundimiento que supuso la restauración de la cúpula y su torre.

Casas cueva visitables.

Otro de los lugares de interés, que se pueden visitar son las cuevas, algunas abiertas al turismo y visitables. La mayoría de las casas están excavadas en la propia montaña.

Una de estas cuevas es la Cueva del Diablo que data de 1905, y era utilizada en un principio para guardar el ganado y bodega.

Una característica muy conocida de las cuevas es su agradable temperatura estable que se mantiene sobre los 18ºC constantemente sin ningún tipo de climatización.

Nosotros visitamos las Cuevas de Masagó-Gruta del Duende. Este largo pasadizo fue construido por los lugareños con sus propias manos con la ayuda de pico y pala, y nada más.

Entrada a Cuevas de Masagó.

El acceso son 3 euros y tienes derecho a una consumición. A la entrada hay un pequeño museo etnológico que expone utillaje agrícola y piezas de almazara o para la fabricación del vino. Al final tras atravesar un largo túnel excavado en la roca apareces muy cerca del castillo, lo que te ahorra subir algunos escalones, no sin antes pasar por una interesante colección numismática y de fósiles.

Ah, los perretes son bienvenidos si van atados.

Cuevas de Masagó.

Por último también es visitable la conocida como Cueva de Garadén, una cueva natural fortificada por los árabes a unos 3 km. del núcleo urbano. Por lo tanto es la más antigua, con casi 8 siglos de historia.

Esta cueva se construyó para controlar el paso hacia el Levante, convirtiéndose en una especie de aduana en la que los comerciantes que venían de Castilla La Mancha tenían que pagar el impuesto del rey Garadén.

JORQUERA.

Apenas separada 16 kilómetros de Alcalá encontramos Jorquera, población más pequeña en extensión y población pero no por ello menos interesante. Una carretera que se hace muy atractiva por las numerosas cuevas y formas caprichosas de la sierra por donde pasa acompañada del ruido del cauce del Júcar a la derecha.

¿Sabías que inicialmente Alcalá no era más que una aldea de Jorquera?. No fue hasta el 18 de abril de 1364 tras la firma de Pedro I en el Grao de Valencia cuando se le concedió a la primera el villazgo y segregación con respecto a Jorquera.

Antes de entrar al pueblo te recomendamos que te pares en el Mirador de Jorquera (a unos 2 km. del casco urbano). Es un lugar precioso para contemplar la silueta del pueblo como una concha sobre un cerro y bajo la hoz del Júcar con algunas piscinas naturales.

Mirador de Jorquera.

La utilización del río Júcar para regadío data de la época musulmana. Se canaliza el agua en la presa de la Villa aprovechando el desnivel natural, en dos acequias, cada una por una margen del río, que van recorriendo toda la vega.

El paraje cuenta con algunas mesas y bancos de madera para hacer un picnic ante semejantes vistas panorámicas.

Ya dentro del pueblo, su monumento más interesante son sus murallas almohades del siglo XII (BIC) que rodean el casco antiguo de la población. Algunos lienzos rematados con almenas están mejor conservados que otros. Se nota que han intentando restaurar parte de ella, pero aún así no estaría mal una urgente intervención. Cabe destacar que en la época se usaban técnicas de encofrado con piedra y mortero.

Destacan dos de su entradas, la conocida como «Puerta de la Villa» y la «Puerta Nueva», en donde se eleva la Torre de Doña Blanca (mediados del siglo XV).

Lienzo de la muralla almohade.

Según la tradición, la Torre de Doña Blanca fue constuida para mantener cautiva a una dama, Doña Blanca, durante su secuestro.

Es un construcción de planta pentagonal y forma prismática con un bajo adovelado de cañon y una zona alta con cuatro esquinas, también con idéntica forma cubierta, se sabe que en la construcción de esta obra intervinieron a mediados del siglo XV el artífice Martín Sánchez de Bonifacio y su hijo.

Según se cuenta, el desaparecido castillo de la localidad alojó a Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador cuando se dirigía a Valencia.

Otro de los edificios de interés es la Iglesia de Nuestra Señora de La Asunción (calle Mayor, 1). Pertenece al estilo gótico-renacentista y data del siglo XVI.

Dónde y qué comer.

En Castilla La Mancha se come muy bien por poco dinero, sobretodo en los pueblos pequeños no tan masificados por el turismo.

En Jorquera apenas hay un par de locales abiertos si vas en verano, en nuestro caso mes de enero, sólo encontramos el Restaurante Bar Ruti (c./ Truquet, 2). El sitio está muy bien para comer tapas típicas como el atascaburras, el ajoarriero, el ajomataero, los torreznos,… También encontrarás carne y embutido a la brasa. Las raciones son muy generosas y las vistas sobre el río preciosas.

En Alcalá del Júcar hay más oferta de restaurantes, muchos de los cuales ofrecen en el menú del día (15-16 €) platos típicos que probamos como el gazpacho manchego, el pisto, platos de caliente o las judías con codorniz. Nosotros comimos de lujo en el Restaurante Casa El Molí (Avda. de los Robles, 5).

Nuestro alojamiento.

Nos alojamos en Casas Rurales Hoz del Jucar. Son 9 alojamientos rurales totalmente nuevos, situados en plena naturaleza bajo una arboledad de pinos y frente al río, con entrada individual y capacidad de 2/6 personas cada uno, dispuestos para que el visitante disfrute de una estancia agradable y placentera.

El alojamiento acepta mascotas y puedes disponer de toda la leña que necesites sin gasto adicional.

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Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italiano, y en la actualidad cursa sus estudios en Alemán. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

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