Nantes, tradición y modernidad, siguiendo el ideario del gran Julio Verne.

Nantes es una de esas urbes que a pesar de no estar incluida en los circuitos turísticos no deja indiferente a nadie. Una ciudad que se debate entre la tradición, cuenta con grandes edificios históricos, y la modernidad, reflejada en el arte vanguardista que inunda sus animadas calles.

Place Graslin y teatro.

Actualmente, con una población de algo más de 300.000 habitantes, más de 900.000 si contamos su gran conurbación, es la capital de la región francesa Pays de la Loire, zona archiconocida por sus históricos castillos y palacios.

Aunque sólo pasamos un día, aterrizamos a las 08.00 de la mañana y pernoctamos, pudimos impregnarnos del ambiente cosmopolita y mágico que en sus rincones se respira. A destacar la cortesía y hospitalidad de sus oriundos, siempre atentos para echarte una mano durante su visita a la ciudad.

Cómo viajar a Nantes y cómo llegar al centro.

Nantes está muy buen comunicada con varias ciudades española, a través de varias compañías aéreas. Nosotros volamos desde Valencia con Ryanair la ida e hicimos el regreso con Volotea por unos 60 euros. Estuvimos 4 días por la zona.

Aeropuerto de Nantes.

Existen varias opciones para llegar al centro, el aeropuerto dista ocho kilómetros de la ciudad.

  • Las tradicionales navettes del aeropuerto que llegan hasta la Estación del Ferrocarril de la SNCF. Los billetes cuestan 9 euros y se pueden comprar a bordo. El tiempo estimado de viaje es de 20 minutos y la frecuencia de otros tantos veinte.
  • Servicio de taxi. Si bien es el medio más rápido también es el más caro, unos 35 euros.
  • Por último, el modo que nosotros escogimos, es coger el autobús 48 desde el aeropuerto hasta Neustrie y aquí coger el tranvía 3 que une con el centro. Sólo cuesta 1,70 euros (autobús + tranvía). Se tarda más de 30 minutos pero es una forma de familiarizarse con las líneas metropolitanas.

Un poquito de historia.

A mediados del siglo XI, el conde Hoel de Cornouaille heredó el entonces condado de Nantes desposando a la heredera del ducado de Bretaña. Desde ese momento, este condado permaneció en manos de los duques de la dinastía de Cornouaille.

Durante la guerra de los Cien Años, la ciudad fue sitiada por los ingleses en 1343, atacada por el conde de Buckingham, y libertada posteriormente por Olivier de Clisson en 1380.

Posteriormente la ciudad fue de nuevo sitiada en 1491 por el rey de Francia Carlos VIII, a quien fue entregada por traición, casándose con la duquesa Ana de Bretaña.
En consecuencia de estos matrimonios, la Bretaña, así como la ciudad de Nantes, quedaron incorporadas a Francia, oficialmente en 1532. Nantes dejaría entonces de ser la capital de la Bretaña, en favor de Rennes.

Ya en los siglos XVIII y XIX, la ciudad tuvo una gran actividad naviera, hasta su cierre definitivo en 1986. El caudaloso estaurio del Loira, facilitaba la navegación hasta el centro de la ciudad, a pesar de estar situada a 60 kilómetros del Atlántico. Su puerto se convirtió en el siglo XVIII en uno de los más importantes en Europa en la trata de esclavos, época negra de la ciudad, que queda muy bien reflejada en el museo de la ciudad dentro del castillo.

En el mismo muelle desde donde entonces partían los barcos negreros existe un monumento a la Abolición de la Esclavitud.

Qué ver en Nantes en 1 día.

Si sólo dispones de un día para conocer la ciudad te proponemos un top 5 para sacar el máximo partido a tu visita.
El centro histórico cuenta con muchas calles peatonales llenas de vida, de comercios de todo tipo y restaurantes para todos los gustos. Déjate guiar por la línea verde que une los principales edificios y rincones de la ciudad y mantén siempre a mano la cámara pues durante el recorrido encontrarás alguna que otra curiosidad que convierte a la ciudad, en un escenario de arte contemporáneo desenfadado.

Plano zona monumental con la línea verde a segur hasta la Île des Machînes.


CATEDRAL GÓTICA.

La Catedral de San Pedro y San Pablo es el principal edificio religioso de la ciudad cuya construcción se prolongó más de 450 años, iniciando su construcción en 1434 y colocándose la última piedra en 1891.
Si bien su fachada principal flanqueada por dos esbeltas torres cuadradas es austera y sobria, su interior de blancas paredes es más ornamental, destacando sus vidrieras.
En el interior del templo, podremos admirar la tumba de Francisco II de Bretaña y de Margarita de Foix, una maravillosa escultura del siglo XVI que fue ordenada construir por su hija, la duquesa Ana de Bretaña.
También hay una cripta del siglo XI y otras esculturas de interés como la de una madre amamantando a dos niños, uno europeo, de pelo liso, y otro africano, de pelo rizado.

CASTILLO DE LOS DUQUES DE BRETAÑA.


Esta fortaleza, emblema de la ciudad, data del siglo XV y cuenta con una muralla de 500 metros por la que se puede pasear y divisar la ciudad desde diferentes ángulos.

El castillo está rodeado por un foso que en la actualidad es una bella zona ajardinada (acceso libre) con una acequia.
Se accede al interior del recinto a través de un puente levadizo. Nada más entrar nos encontramos con la recepción. El precio de la entrada es de 8.50 euros (tarifa general), pero hay descuentos para jubilados, estudiantes y niños. Los desempleados entran gratis, así que si tienes justificante de desempleado, la hojita donde pones donde fichas y la clave, llevátela.

El interior del edificio está musealizado, se trata del Museo de Historia de Nantes y posee más de 850 piezas expuestas. Interesante la sala que hace alusión a la época negra de la ciudad, puerto importante junto al inglés de Liverpool en el comercio de esclavos.

En la exposición del museo están exhibidas las acuarelas que representan el buque esclavista La Marie-Séraphique, el cual deportó a 1.344 hombres, mujeres y niños africanos para la producción de azúcar en las plantaciones a América. 

Desde el patio central se divisan palacios de diversas épocas, desde el gótico al renacimiento.

LAS MÁQUINAS DE LA ISLA.


El lado opuesto del cauce del Loira, la conocida como Isla de Nantes, fue sometido hace unas décadas a una remodelación urbanística. Fruto de ello podemos disfrutar de edificios que gozan de una arquitectura vanguardista como el Palacio de Justicia, edificios de oficinas o obras de arte contemporáneo.


Pero son las Máquinas de la Isla las que dan fama al barrio. Este conjunto de máquinas fantásticas fueron construidas por Pierre Orefice y François Delarozière, dos visionarios que se inspiraron en la fantasía de Julio Verne, originario de la ciudad, y en la técnica de Leonardo da Vinci, para crear este original espacio en el lugar que en su día ocuparan los antiguos astilleros. Más información: https://www.lesmachines-nantes.fr/es/

Los personajes fantásticos de Julio Verne cobran vida en L’Île des Machines, en Nantes: un parque de atracciones con un elefante gigante y un carrusel de animales marinos de tres plantas.


La primera de las máquinas que vio la luz, fue el Gran Elefante (2007). Este descomunal paquidermo mide 12 metros de altura y pesa 40 toneladas. En su interior puede acoger a más de treinta personas a las que pasea por una gran explanada durante unos 30 minutos. A su paso emite sonidos y dispara agua por la trompa. El precio de la atracción es de 8.50 euros.

El Gran Elefante de Nantes.

Otra de las atracciones es el Carrusel de los Mundos Marinos, un imponente tiovivo de tres plantas y 25 metros de altura. Sus asientos están formados por todo tipo de animales marinos.

Carrusel de la Isla.

Dentro del espacio expositivo se realizan visitas guiadas a las diferentes máquinas articuladas: la garza, el colibrí, la araña gigante, la gran hormiga obrera, el perezoso,… además el público puede subirse para hacer una demostración. ¡Es muy divertido!.



EL JARDÍN DE LAS PLANTAS.


El proceso de recuperación urbanística a la que fue sometida la ciudad la llevó a ser declarada Capital Verde Europea en el 2013. Son muchas las zonas verdes de las que disfrutan los nanteses. No resulta difícil encontrar un huerto urbano en medio de un boulevard con un área de picnic para disfrutar de los momentos de ocio y esparcimiento.

El parque más bonito es el conocido como «Jardin des Plantes», un verdadero pulmón verde en el centro de la ciudad frente a la Estación Central. En su interior hay servicio de cafetería, invernadero, huerto y flores exóticas. Es de destacar los animalitos realizados en césped natural.

Nantes fue declarada Capital Verde Europea en el 2013 .


TORRE BRETAÑA.

Si bien en su día no fue del agrado de los nanteses por su estilo contemporáneo, hoy en día sigue siendo el rascacielos más alto de la ciudad, visible desde varios puntos de la ciudad. Por ello es algo más que un edificio en altura, es el mirador sobre el skyline de la urbe. Es posible subir (precio: 1 euro) a la planta número 32 donde se ubica el pub Le Nid cuyos asientos son huevos y la barra una cigüeña.

Y para comer…

Como toda gran ciudad, Nantes posee una variadísima oferta de restaurantes de cocina local y francesa, pero también multitud de fast-food, puestos callejeros de paninis y croissants o restaurantes de cocina internacional.

Hay que tener en cuenta que en Francia se come a las 12.00 del mediodía (à midi). Si vais a comer más tarde, sobre las 14.00 horas, como fue nuestro caso, no os quedará otra opción que comprar la comida en una boulangerie o panadería, donde podréis tomar una rica quiche o un crêpe salado o galette que es como se llama. Una opción económica y deliciosa.



Diplomado en Turismo por la Universidad de Alicante y Licenciado en Antropología Social y Cultural por la Universidad Miguel Hernández de Elche. Le apasionan los idiomas, habiendo estudiado en la Escuela Oficial de Idiomas de Elche, Inglés, Francés e Italiano, y en la actualidad cursa sus estudios en Alemán. Además es Guía Oficial de Turismo por la Comunidad Valenciana.

2 Comments

  1. Me ha sorprendido gratamente Nantes, es una ciudad que combina una gran diversidad de arte y patrimonio. A mis hijas lo de la Isla de las Máquinas les encantaría (y a mí). Me gusta que hayas incluido un mapa. ¿Crees que un día es suficiente o habría que dedicarle algunos días más? Para la Isla de las Máquinas, ¿se paga entrada o sólo para subir a algunas atracciones?
    Muy buen reportaje.
    Gracias. Un saludo.

    1. Muchas gracias María José. La ciudad merece más de un día, a nosotros se nos quedó corta la visita, pero como sabes íbamos de paso. No faltó por hacer un crucero por el Loira y entrar a algún museo interesante como el de Arte Moderno. La Isla de las Máquinas es muy interesante, se paga elefante y carrusel por separado, unos 8.50 euros con descuentos para desempleados y estudiantes. La exposición de bestias cuesta lo mismo y se paga aparte pero tienes descuento si subes a alguna de las dos anteriores atracciones. No te pierdas la visita guiada a los noche nos, eso sí en francés. Y si puedes ofrecete voluntaria para probarlos, yo lo hice a dos de ellos y es divertido.

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